Epiphone Crestwood Custom Tremotone Cherry Electric Guitar
Otro gran chasco fue la decorativa "E" plateada que adorna el remate de madera del puente y que al igual que el infame golpeador, las pastillas, etc. venía "protegida" por una película de celofán. La sorpresa es que al tirar de esa membrana, en vez de desprenderse, toda la "E" se despegó de la madera por no tener más que una ridícula fijación a la misma. Un adorno que también he decidido desechar.
Es una pena porque por lo demás, la guitarra es excepcional.
No me explico que estos modelos (Crestwood, Coronet...) no sean más populares. La guitarra es increíblemente fácil de tocar, la acción es muy cómoda, el acceso a los trastes inferiores es sencillamente DE LO MEJOR que puedes encontrar en una eléctrica. Las mini humbucker, aunque no generen mucho volumen, son increíblemente claras y dan una definición muy manejable, lo justo para que con compresores, distorsión, etc., se puedan sacar los sonidos que podrías pedir a una SG (es a lo que más me recuerda). Problema: las pastillas no tienen 4 cables, por lo que quien guste de lutherías (push-pull, switches) para opciones de sonido como split o serie/paralelo en una humbucker, tendrán que pensar en cambiarlas (y jugársela con otras pastillas que pueden no quedar tan bien). El cuerpo es cómodo y a mí personalmente me da una sensación de ligereza; esperaba más peso a costa del trémolo, que tenía todas las papeletas para ser el punto débil del instrumento (esa posición, tapando los potes... es polémica) y que ha resultado ser una agradable sorpresa. Me encanta este trémolo, es menos aparatoso y "tanque" que un Bigsby y más dúctil y suave que el de una strato.
Recomiendo esta guitarra a pesar de todos las pegas mencionadas salidas de Epiphone (lo que me impide darles esa 5ª estrella), perdonables en un instrumento que enamora; no deja de ser algo distinto (a los modelos "clásicos") e incluso hasta mejor.